San Salvador 21 de Diciembre de 2014


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Falta enfoque de seguridad territorial para entender funcionamiento de la tregua y dinámica delincuencial, según expertos

Por Gerardo Arbaiza

Fotos: Luis Velásquez

SAN SALVADOR – La llamada “tregua mara”, en sus 17 meses marcados por la desconfianza y la poca transparencia, pero dando como principal resultado una franca disminución en el número de homicidios, es un proceso que debe ser controlado por el gobierno de El Salvador y no por las pandillas, según opina un experto colombiano en seguridad hemisférica.

 

“La tregua no debería ser controlada por las pandillas. Es responsabilidad del gobierno exigir y garantizar que se cumpla la tregua. Los grupos que no la cumplan deben asumir un costo por incurrir en la violencia” dijo a ContraPunto el investigador colombiano Juan Carlos Garzón, conocedor sobre temas de crimen organizado a nivel hemisférico, experto visitante del tanque de pensamiento estadounidense “Woodrow Wilson Center” y autor del libro “Mafia&Co. La red criminal en México, Brasil y Colombia”.

 

Basándose en entrevistas sostenidas en El Salvador y utilizando estadísticas sobre los homicidios reportados en 2013 en el país, Garzón elaboró un análisis que concluye que la tregua no ha impactado todos los 262 municipios del país de la misma manera, pero que sí ha sido determinante en la disminución de asesinatos en los 25 municipios más violentos, los cuales concentraban el 50 por ciento de homicidios.

 

“Las treguas perfectas no existen, siempre en lugares donde se dan este tipo de procesos se ven incidentes o lugares a donde la tregua no llega”, afirma.

 

La opinión de Garzón se produce en el contexto de declaraciones de los principales responsables de seguridad del país, que admiten que las pandillas siguen siendo los principales generadores de violencia en el país.

 

A esto se le suma la retórica del ministro de Seguridad, Ricardo Perdomo, que desvincula al gobierno con la tregua y hasta se atrevió a decir que no puede ser sostenible en el tiempo.

 

El gabinete de seguridad señalaba recientemente que el incremento de los homicidios durante el pasado período vacacional (69 del 1 al 6 de agosto), se ha debido al alza de la actividad de las pandillas. Con todo esto, las propias estadísticas del Gobierno indican que las muertes violentas no han regresado al promedio de 14 que se registraba antes del inicio de la tregua.

 

La reducción de homicidios lograda por la tregua ha convivido con problemas perennes de seguridad como el hacinamiento carcelario y la poca judicialización de personas capturadas acusadas de crímenes. Al igual que estos, parecen fuera del poder de la institucionalidad.

El Salvador - Homicide Rates by Municipality

Mapa utilizado por Garzón para explicar los municipios en los que descendió el homicidio (amarillo), permaneció igual (naranja) y aumentó (rojo) en losp rimeros 14 meses de la tregua. Foto: Insight Crime

 

 

“¿El Gobierno conoce los territorios en los que las pandillas están cumpliendo o no con la tregua?”, se pregunta Garzón. “Si los conoce esta información no está disponible fácilmente al público”, asegura el experto..

 

Este experto que ha trabajado en la Misión de Paz en Colombia de la Organización de Estados Americanos (OEA) y ha contribuido a elaborar el más reciente Informe de Desarrollo Humano de América Latina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, efectuó un acercamiento preliminar a la dinámica territorial que ha tenido la tregua en sus primeros 14 meses de aplicación.

 

Por eso aprovechó su visita a El Salvador, en el marco de la invitación hecha por la Red de Fiscales contra el Crimen Organizado, para hablar con analistas expertos en la materia de seguridad y personas que trabajan en el terreno, para indagar el impacto que ha tenido un fenómeno que en lo personal le ha llamado la atención, en parte por el estudio de diversos procesos de tregua que se han dado en su natal Colombia, entre el gobierno, las guerrillas y los grupos paramilitares.

 

Avanzando en su estudio, publicado por el portal Insight Crime, se señala que al hacer una referencia geográfica de los municipios en los que la violencia letal aumentó (57 de acuerdo a Garzón), estos dibujan una serie de corredores que se extienden desde Honduras hacia la Costa Pacífica de El Salvador.

 

Para Garzón, plantearse hipótesis sobre a qué  se puede de ver la existencia de un corredor conformado por los municipios en los que los homicidios aumentaron durante la tregua es muy difícil, ya que no conoce si la Policía tiene un mapa sobre la ubicación de clicas de las distintas pandillas, que pueda contrastar con las cifras de homicidios.

 

“Es usual que los grupos criminales trattean de tener un patrón de continuidad, para que sus estructuras estén articuladas territorialmente”, sostiene Garzón, indicando que fue muy difícil encontrar durante su estancia en El Salvador, un análisis de cómo los homicidios se han comportado en medio de la tregua, teniendo en cuenta la dimensión territorial. El experto encontró opiniones dividas sobre la dinámica de la violencia en el país, y las amenazas que los generan.

 

En contraste, el experto ve que en El Salvador se ha“ideologizado” la discusión sobre el tema de la tregua, agregando que es muy raro que se dé entre la sociedad una discusión acerca de las evidencias y los datos disponibles, porque a su juicio se sabe muy poco sobre cómo funciona la tregua en el terreno.    

 

Retomando su planteamiento de que el gobierno debe tomar la iniciativa en hacer cumplir la tregua en lugar de las pandillas, Garzón recomienda focalizar el combate a la delincuencia a un ámbito territorial específico, concentrando los esfuerzos en las zonas más críticas.

 

“No hay ningún estado que sea capaz de combatir los mismos grupos al mismo tiempo, partimos de que los estados tienen capacidades limitadas, entonces se deben usar esas capacidades, dirigiendo las acciones contra los grupos más perjudiciales”, explica, citando al profesor Mark Kleiman de la Escuela de Asuntos Políticos de la UCLA, en Estados Unidos.

 

Agrega a esto: “Si no sabes en qué municipios están subiendo los homicidios y no sabes qué grupos operan en los mismos, es muy difícil que tú puedas manejar la tregua. Tal y como funciona la tregua la responsabilidad de controlar los homicidios recae en las pandillas, cuanto esta y responsabilidad debería recaer en el Estado. No son las pandillas los que tienen la obligación de proteger a los ciudadanos. El Estado el único actor que tiene responsabilidad de hacerlo.”

 

Respecto al estudio de Garzón, el ministro Perdomo respondió a ContraPunto que los movimientos delincuenciales se deben en parte a la operatividad de la policía en conjunto con la fuerza armada.

 

Pero también destaca que los municipios que sirven para el trasiego de drogas tienden a ser menos violentos: “Nosotros estamos muy claros como se ha distribuido el problema de la violencia en El Salvador y los efectos del problema de la droga y el crimen organizado. Hay un fenómeno muy claro: en municipios fronterizos en los que el tráfico de la droga es mayor, tienen un menor índice de violencia”, puntualiza.

tregua-enfoque3

 

Ante estas declaraciones, Garzón dijo que hay formas de controlar esos flujos de migración delincuencial, lo cual pasa por enfoque de control de territorios, en lugar de perseguir grupos.

 

Asimismo declaró que no encontró evidencia de que las autoridades hayan implementado durante la tregua, operaciones sostenidas encaminadas a recuperar territorios, lo que recalca, no es lo mismo que una política de “mano dura”, que a su juicio implica “caerle a todos con todo”, con efectos perjudiciales para la seguridad de los ciudadanos. .

 

Por último estima que el gobierno afrontaría un costo importante de romperse la tregua, lo cual generaría una espiral de violencia difícil de contener. Bajo este marco, el experto apunta al acompañamiento de este proceso por parte de la comunidad internacional, depende de que el gobierno sea capaz de dar certeza, lo que implica que sea el Estado el que lleve la iniciativa y no las pandillas.

 

Carencia del enfoque territorial

Al ex ministro de Seguridad y Justicia, Francisco Beltrán Galindo, no le queda claro que la PNC golpee en una base territorial, sino que va en una lógica de desactivar subestructuras pandilleriles u otras estructuras criminales.

“Usted puede sacar a una banda de una determinada zona, sin que vaya esto acompañado de que la autoridad toma el control de la zona, viene otra y toma el lugar, por lo que el Estado se mantiene sin control territorial”, expone.

En su opinión, las zonas violentas quedan desenmascaradas al caer los homicidios con el establecimiento de la tregua, enfatizando que el oriente del país siempre ha sido una zona desafiante de la institucionalidad del Estado.

“Cuando en oriente estaba instalada la banda de Los Perrones, la delincuencia de pandillas era muy pequeña, al atacarse esta delincuencia y se la captura, se genera un vacío del poder que el Estado no lo retoma y origina que los grupos criminales toman control”, valora el ex funcionario.

Si bien infiere que el accionar de pandillas ha crecido en estas zonas previamente dominadas por grupos criminales, Galindo no cree en la posibilidad de un corredor de crimen desde el Pacífico hasta Honduras que atraviesa el oriente del país, a menos que se trate de zonas en las que se hayan iniciado nuevas batallas por los territorios.

A su juicio, la tregua entre pandillas aminoró principalmente las muertes en las zonas de disputa de territorio entre las pandillas rivales, pero que las zonas que escapaban a este tipo de disputas no sufrieron mayores cambios, explicándose de esa forma el estudio desarrollado por Juan Carlos Garzón.

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